Nuevos premios para el cine chileno en Cannes

El festival prolongó el buen momento del documental y el cine LGBT chileno

"Allende, mi abuelo Allende", mejor documental de Cannes

«Allende, mi abuelo Allende», mejor documental de Cannes

El cine chileno concluyó Cannes con un buen sabor de boca. Sin la efervescencia de lo que fue la Berlinale -donde se lograron dos premios oficiales-, las producciones nacionales seleccionadas en este año concluyeron con reconocimientos, y la confirmación de que el documental chileno atraviesa un año de gran visibilidad internacional, al igual que el creciente cine LGBT.

En esta edición, apenas un largometraje nacional fue seleccionado, el documental «Allende, mi abuelo Allende», ópera prima de Marcia Tambutti Allende. El documental es un viaje personal de la directora por descubrir al hombre detrás del mito Salvador Allende, su abuelo. «A pesar de que existe mucho publicado sobre mi abuelo Allende, la mayoría es desde una perspectiva muy política y yo necesitaba saber otro tipo de cosas, cómo era mi abuelo en familia y cómo era mi familia cuando mi abuelo estaba vivo», ha comentado Tambutti sobre su motivación para realizar esta película que le demandó ocho años de trabajo.

Tambutti Allende recibe el primer premio L’Oeil d’or

Tambutti Allende recibe el primer premio L’Oeil d’or

El film se adjudicó el premio paralelo L’Oeil d’or (El Ojo de Oro), un galardón nuevo que premia al mejor documental del festival con 5.000 euros, creado por SCAM (société civile des auteurs multimedia) ante la creciente presencia de documentales en salas y festivales de Francia. Para esta primera entrega contó con un destacado jurado integrado por el director franco-camboyano Rithy Panh, la actriz francesa Irène Jacob, el director francés Nicolas Philibert, el crítico de Variety Scott Foundas y la productora siria Diana El Jeiroudi, quienes consideraron los 14 documentales que este año hicieron parte de las distintas secciones de Cannes.

Este premio de mejor documental en Cannes se suma a una serie de logros de otros documentales nacionales en lo que va del año. En Berlín, Patricio Guzmán obtuvo el Oso de Plata a mejor guion por «El botón de nácar», y «La once», de Maite Alberdi, en marzo anotó un hat trick al ser premiado en Guadalajara (mejor documental iberoamericano), Miami (premio del público) y Cartagena (competencia documental).

La selección chilena se completó con el cortometraje «Locas perdidas», de Ignacio Juricic Merillán, que formó parte de la competencia de escuelas de cine Cinéfondation, logrando el segundo lugar. Esta obra de egreso de la Universidad de Chile se inspira en un hecho real ocurrido a mediados de los años 90, para narrar la historia de un adolescente que trabaja como transformista en una discotheque, que tras ser detenido y filmado por la televisión, teme que su familia lo descubra.

"Locas perdidas", Queer Palm y segundo lugar en la Cinéfondation

«Locas perdidas», Queer Palm y segundo lugar en la Cinéfondation

«Lo particular de esta historia, que es lo grave del hecho, es que ilustra cómo en democracia se perseguía a las personas homosexuales. Los detalles del allanamiento y el fichaje son bastante escabrosos y propios de una persecución dictatorial. Me parece que esto además ilustra el proceso de ‘transición’ que vivimos en Chile, donde si bien los horrores de la dictadura se han detenido, seguimos bajo el sistema económico/político que nos heredó Pinochet», explica Juricic.

El cortometraje también fue reconocido como el mejor corto LGBT, obteniendo la Queer Palm. Precisamente, la temática LGBT parece estar cada vez más presente en la producción nacional; ya en la última edición de la Berlinale, los Teddy Awards estuvieron dominados por el cine chileno con premios para «Nasty Baby» de Sebastián Silva y el corto «San Cristóbal» de Omar Zuñiga. Un hecho que para Juricic no es coincidencia: «Creo que estos temas están empezando a tener más visibilidad, lo que sin duda es bueno, en el sentido de que el sólo hecho de que existan trabajos que abordan este tipo de temáticas ayuda a crear un cierto tipo de conciencia colectiva al respecto».

A estos premios se suman los obtenidos por «La tierra y la sombra», de César Augusto Acevedo. La gran sorpresa del festival, que se llevó la Cámara de Oro entre otros premios, es una producción colombiana que cuenta entre sus coproductores a la compañía chilena Rampante, por lo cual los logros se tomaron como propios.

Cynthia García Calvo

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