Entrevista Stèphane Brizé: “Una mujer, una vida”

Stéphane Brizé visitó Buenos Aires el pasado Bafici. Conocido en estas tierras por “El Precio de un Hombre”, el director francés conversó con Ultracine sobre “Una mujer, una vida” su nueva película distribuida por CDI Films. Basada en la novela de Guy de Maupassant, el film toma 30 años en la vida de Jeanne, la mujer del título. Ambientada en el Siglo XIX, la misma intenta rescatar la atmósfera de la época sin caer en los clichés. De hecho, a Stéphane no le gusta que sus actores usen mucho maquillaje. Dramaturgo, director de actores, preciso en sus respuestas, Brizé considera que fue posible realizar este proyecto sutil gracias al éxito de su película anterior en todo el mundo.

Del libro a la pantalla

U: ¿Le fue fácil o difícil encontrar que produjeran un film de estas características?

S:B: Una parte la encontramos por el éxito de “El Precio de un Hombre”. Y la otra la encontramos por mi nombre y el de Maupassant. Es una coproducción francesa-belga.

U: ¿Qué le atrajo de la novela “Una Vida” de Maupassant?

S.B: Las palabras que yo puedo decir hoy, no son las mismas que podría haber dicho cuando descubrí la novela hace 20 años. Sentí inmediatamente una empatía profunda por esta mujer del Siglo XIX. Pero me tomó un tiempo comprender y hacer la adaptación. Ella no puede hacer el duelo del paraíso de la infancia. Al mismo tiempo, esa idea de paraíso es un engaño, es una idealización. En ese punto, la película no es sobre la condición de la mujer en el Siglo XIX sino que corresponde a todas las épocas. Y a los hombres, a las mujeres.

U: Jeanne está como presionada por todos lados a lo largo del film. ¿Qué piensa?

S.B: La familia de Jeanne no es de nobles. De hecho, el autor describe a su padre como un heredero del Siglo de las Luces. Pero Jeanne cuando tiene que tomar esta decisión de casarse está condicionada por lo familiar y lo social. Al mismo tiempo, hay una especie de tiranía amable de la madre que la va llevando a que tome las decisiones de acuerdo con la familia. Y ella como una buena hija, generosa, sigue el camino de su mamá.

U: ¿Relacionaría Madame Bovary con Jeanne?

S.B: Sí, hay una relación. Son mujeres que tienen una idea del amor romántica, azucarada, ideal. La diferencia es que Madame Bovary es capaz de mentir y Jeanne, no.

La elipsis y el cine

U: El tiempo en la película está estructurada como un film a contramano del de época. Va y viene, es más que nada un mosaico de la memoria.

S.B: Maupassant describe de manera cronológica 30 años de la vida de una mujer. Y yo tengo dos horas pero no por eso voy a contar menos de la historia. Voy a contarlo distinto para producir la misma experiencia orgánica. Y ahí tengo la herramienta cinematográfica: la elipsis. Lo que es maravilloso es que la elipsis es la herramienta del no tiempo que crea tiempo. Si hubiera sido una experiencia para la televisión lo hubiera explotado dramatúrgicamente de otra manera.

El making off

U: Eligió filmar esta historia con planos en 4.3 y cercanos al personaje. ¿Por qué?

S.B: Efectivamente. Me interesaba acercarme a la protagonista para dar cuenta de su interior y su ánimo. Generalmente la vemos de cerca o en un plano general con la naturaleza. Asimismo, los sonidos de la naturaleza son fuertes porque me sirven para trasmitir el estado de su psiquis.

U: La iluminación de la película recrea la época. Pareciera que utilizó luz ambiente. ¿Cómo lo hizo?

S.B: Lo que es importante para mí cuando estoy en el set es hacer desaparecer lo más posible el dispositivo. Yo no quiero tener equipamiento extra en el set o las luces. Por eso, las escenas nocturnas las iluminé con velas. Lo digital facilita esto, la cámara digital es muy sensible. En las escenas de exteriores solo tenía dispositivos para ver mejor a los actores. Y para los interiores proyectaba un sol. En la región de Normandía (donde filmamos) en un día se puede tener las 4 estaciones. Por eso hay que ayudar un poco al sol.

U: ¿Cómo trabaja con los actores? He leído que no le gusta que usen mucho maquillaje.

S.B: A mi no me gustan que los actores parezcan salidos de un Museo. Es cierto que a veces discuto con los maquilladores o peinadores. A mi me gusta que se note que la vida empezó antes de que empiece la escena. Si en el transcurso del día de la película vemos viento, que el personaje pisa el barro, no podemos verlo perfecto en la siguiente escena.

U: O sea ¿persigue el naturalismo?

S.B: Totalmente.

La entrevista termina seguida de un cálido apretón de manos. Un  gusto hablar con un director que respeta tanto al cine como a lo literario.lorena_cancela

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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