“Zaneta”: Dolor gitano

En la tradición de los hermanos Dardenne, Petr Vaclav cuenta la historia de una mujer que no se deja vencer por los prejuicios.

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Arraigada en la tradición del neorrealismo italiano – por el uso de actores no profesionales, locaciones reales- «Zaneta» de Petr Václav cuenta la historia de la mujer del título: una muchacha gitana que se enfrenta a los ribetes más opacos de la sociedad checa que le da cobijo mientras trata de sobrellevar la tensa relación que tiene con el padre de su hijo. En la tradición del cine documentalista ficcional practicado por los Hermanos Dardenne, “Zaneta” es un canto y un homenaje a la mujer que no se deja vencer ni por el sistema burocrático, ni familiar.

La mayoría de las veces que vemos despertar a Zaneta ella está sola en su cama. Y no es así porque su marido se ha levantado a prepararle el desayuno sino porque no ha regresado de la noche anterior. Sin embargo Zaneta se levanta y emprende su rutina diaria: salir a buscar trabajo. A partir de las entrevistas laborales, de duros cuestionarios y más ásperas devoluciones, conocemos algo del pasado de nuestra protagonista: Su mamá falleció de una enfermedad, su padre está desocupado hace unos años porque tuvo algunos problemas con el alcohol y su actual pareja, el padre de su hijita, no tiene un trabajo estable. A su vez, ella debe también hacerse cargo de su hermana menor.

El periplo de Zaneta es homologable al de una heroína del melodrama tradicional con la diferencia de que aquí no hay ningún tipo de música incidental que acentúe las situaciones y mucho menos un candidato rico que la saque de sus penurias. Zaneta es una mujer gitana  que quiere educar a su hija de la mejor manera e intenta hacerlo por las buenas, por el camino del esfuerzo y del trabajo. Ella, a pesar de su poca formación, quiere aprender y cumplir. Lamentablemente, el entorno no se la va a hacer fácil. Ni su pareja, ni su padre, ni la esposa de este, ni siquiera las potenciales empleadoras, le dan a esta mujer de ojos transparentes el aliento o la esperanza necesarios para sobrellevar la adversidad.
zaneta2Estructurar una película casi exclusivamente siguiendo a un personaje es un desafío que algunos realizadores sortean con fluidez. Los Hermanos Dardenne fueron pioneros en la contemporaneidad en contar historias protagonizadas por un actor o actriz (generalmente no profesionales) y más atrás en el tiempo Vittorio De Sica, por dar un ejemplo, también se destacó por seguir el periplo de un solo personaje: el de Antonio, el hombre al que le roban su vehículo en “Ladrón de Bicicletas”, o el de Umberto, el anciano que no puede pagar su renta, en “Umberto D”.

Esta película está relacionada con las citadas también porque trabaja con actores no profesionales, personas de la comunidad gitana en República Checa que no solo se prestaron para ser los intérpretes de esta historia sino también, en algunos casos, le cedieron al realizador sus propios espacios: casas, departamentos, escondites. Václav hizo una investigación a fondo de sus problemas y anhelos antes de empezar a filmar. Sin embargo, en el rodaje recurrió poco a la improvisación porque prefirió que sus actores sigan el guión que había escrito. Por supuesto, más allá de las elecciones estéticas, hay una mirada social que une a este director y a los neorrealistas: la mirada puesta en aquellos que se caen del sistema, en aquellos que viven en los márgenes jurídicos o de la seguridad social.

Aquí los olvidados son los integrantes de la comunidad gitana en Europa del Este que afronta distintos conflictos. Una problemática que Václav ya había trabajado en “Marian”. “En 1993, cuando hice “Marian” quería mostrar lo que ocurrió con los gitanos durante el régimen comunista. En la década de 1990, pensábamos que la situación de los gitanos sólo podía ir mejorando. Veinte años más tarde, quise hacer un punto porque la situación no ha mejorado en absoluto. Las dificultades no son las mismas pero todavía existen. En cierto sentido su situación es aún peor.” (1)

Por darte otro ejemplo, la polaca “Papusza” de Joanna Kos-Krauze y Krzysztof Krauze indagaba en la vida de una las mujeres poetizas gitanas más importantes que como Zaneta debe enfrentarse a sus vínculos familiares en pos de su realización.

Petr Vaclav ha sido reconocido mundialmente por sus films de fuerte impronta autoral relacionados con temas sociales. Con su debut “Marian” (1993) pisó fuerte en los grandes festivales de cine europeos y obtuvo múltiples galardones a nivel internacional. Con “Zaneta”, presentada en la Competencia Oficial de Cannes en 2014, ha sido galardonado con los Premios Mejor Director y Mejor Guión en el Festival de Cine de Karlovy Vary y ha cosechado otros tantos premios en los festivales más importantes de Europa del Este. De origen Checo, Vaclav vive y trabaja en Francia. “Zaneta” se puede ver a partir del 3 de noviembre en los cines argentinos.

(1) Declaraciones del director al medio Cineuropa.

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