“Un hombre perfecto”: la estafa del escritor fantasma

El thriller francés de Yann Gozlan se estrena el jueves 27 de octubre.

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Mathieu es un joven escritor, quien ansioso porque no consigue que ninguna editorial le publique su primera novela toma “prestado” el diario de un soldado fallecido y a partir de allí todo da un giro en su vida. “Un hombre perfecto”, de Yann Gozlan, rememora a “El escritor fantasma” de Roman Polanski.

El tema del autor fantasma ha atravesado el cine en los últimos años desde la película de Polanski hasta “Copia Certificada” de Kiarostami. Indudablemente, este tipo de trama se relaciona con la idea de la pérdida de la originalidad en el arte y también con la teoría de la muerte del autor, conceptos difíciles de explicar en primera instancia pero que expuestos desde un thriller, tal el formato que elige Gozlan para su segundo largometraje, adquieren una dimensión accesible.

Mathieu Vasseur (interpretado por el laureado actor francés Pierre Niney) es un ambicioso joven de 25 años al que le cuesta entender que una editorial no publique su novela. Insistente al momento de pedir explicaciones, el joven no logra asimilar el no. En el interín encuentra el manuscrito de un combatiente de la Batalla de la Argelia y con un poco de pudor al comienzo, y mucha desfachatez luego, lo transcribe y lo firma con su nombre. La sorpresa es que la novela se transforma en un éxito editorial.

¿Cómo es que una película que transcurre entre cócteles, suntuosas casas de veraneo, vestidos de moda y días de sol se transforma en un thriller? En primer lugar porque a los espectadores se nos ha brindado un saber que el resto de los protagonistas de la historia no tienen: que ese joven de cara bonita es en realidad un estafador. Y no solo eso sino que también puede potencialmente transformarse en un asesino. Aludiendo de alguna manera al esquema que su compatriota Ozon utilizó en “La Piscina” (donde en un apacible entorno estival un misterio tenía lugar) Gozlan contrasta la belleza del entorno con la oscuridad y la locura que va invadiendo a su protagonista.

Mathieu Vasseur y Ana Girardot.

Mathieu Vasseur y Ana Girardot.

Sin embargo, el director ha confesado a algunos medios europeos que su influencia fue Roman Polanski (vemos y oímos la historia desde el punto de vista del desequilibrado protagonista) “para empujar la película a la locura y la psicosis.” (1) Aunque desde nuestro observar el vínculo más directo con la filmografía del gran cineasta polaco no es “Repulsión” (1965) – donde una empleada de un salón de belleza interpretada por la hermosa Catherine Deneuve iba enloqueciendo lentamente a lo largo de la trama y todo lo veíamos desde su mirada – sino “El escritor Fantasma”, en la que un hombre es contratado como escritor fantasma y a partir de allí distintos conflictos se suceden.

En este entramado de mentiras y supuestos, de máscaras e identidades en construcción, el personaje de Alice (Ana Girardot) juego un rol clave como novia y contraparte de Matthieu. Si bien nunca sabremos exactamente qué piensa o siente realmente, si bien nunca veremos la historia desde su subjetividad, Alice es una parte fundamental de la narrativa porque de alguna manera motiva el accionar de Mathieu. Lejos de ser una femme fatale, no es ella la que engaña sino la engañada. Alice funciona como otro espectador de esta historia viendo una película distinta. Eso no significa que el realizador la muestre tonta o ingenua pero sí que resalte esta situación donde ella ve lo que quiere ver, lo que responde a su imaginario de “hombre ideal”. En este punto es interesante el juego de espejos que crea el director porque muestra que el mismo personaje puede significar una cosa, u otra, depende como se lo mire.

A su vez, vemos a Alice desde la lejanía: exponiendo en un estrado, hablando con sus padres en un living, leyendo en la piscina. De alguna manera, la vemos como Mathieu la ve: inalcanzable.

Sin dudas, “El Hombre Perfecto” también tiene tintes chabrolianos y por ende hitchcockianos. El rostro y el estilo esbelto y elegante de Mathieu recuerdan también a los del torturado Norman de “Psicosis” (1960) Como en aquella aquí también hay cadáveres arrojados al agua que luego son descubiertos (como si el agua no pudiera guardar ningún oscuro secreto) y como en aquella también tenemos un personaje por el que en algún momento de la trama podemos sentir alguna empatía. Sin embargo, Gozlan hace su propia película aún cuando esta esté, inevitablemente, plagada de alusiones y referencias a la obra de otros. Quizás ese sea la mueca irónica del propio Gozlan: la de saber que su misma película no puede ser del todo original.

“El Hombre Perfecto” fue muy bien recibida en Francia (donde superó la marca del los 600 000 espectadores) y también tuvo una interesante acogida en otros países europeos por la presencia de Niney (reconocido en el Viejo Continente por su interpretación de Yves Saint Laurent) y por tratarse del segundo largometraje de Gozlan que había sorprendido en algunos circuitos con su ópera prima de terror “Cautivos”, un género poco explorado en el país galo.

Actualmente, Gozlan se encuentra preparando su tercer largometraje “Burn Out”, adaptación de la novela de Jérémie Guez, en la que un joven debe dejar su carrera como deportista para salvar el pellejo de la madre de su hijito. La película también está producida por 2425 Films que también formó parte de la producción “El Hombre Perfecto”.

(1) Declaración del director a Europa Press.

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