«Sangre en la boca»: La pasión por la lucha

La nueva película de Hernán Belón con Leonardo Sbaraglia y Eva de Dominici llega a las salas el jueves 25. Ultracine estuvo en la rueda de prensa con sus realizadores y actores.

sangre en la boca

Leonardo Sbaraglia entrenó por cinco meses una rutina que no escatimó en esfuerzos para mostrarlo no como un «actor haciendo de boxeador» sino como un boxeador hecho y derecho. Y eso se nota al ver como su personaje se mueve cada vez que se sube al ring en «Sangre en la boca«.

La segunda película de Hernán Belón (cuya ópera prima, «El campo», también estuvo protagonizada por Sbaraglia) muestra al actor de «Relatos salvajes» como Ramón Alvia, un popular boxeador que, con 40 años, llega al fin de su carrera sobre el ring habiendo retenido su título. Con mujer y dos hijos a cuesta, se prepara para abrir un negocio de venta de artículos deportivos.

Sin embargo, la falta del boxeo en su vida le genera un vacío emocional a Ramón, un espacio de pasión que, él sabe, sólo puede llenarse con más pasión.

Ese vacío viene a llenarse con la llegada de Deborah (De Dominici), una joven y bella boxeadora que recién está dando sus primeros pasos en el gimnasio del entrenador de Ramón (interpretado por Claudio Rissi).

Seducido por la fuerza salvaje de ella, Ramón siente que recupera su vigor y abandona a su familia y se enfrenta con su manager. Se aíslan, entregándose a una relación pasional en la que el placer y el dolor están íntimamente unidos y la violencia aumenta en cada round.

Sbaraglia tuvo por más de seis meses el entrenamiento de un verdadero boxeador.

Sbaraglia tuvo por más de seis meses el entrenamiento de un verdadero boxeador.

Hay dos cosas que llaman la atención de inmediato en «Sangre en la boca«. Una es el tratamiento de las escenas de combate, con un registro casi documental que captura cada golpe como si se estuviera dando delante de las cámaras, un enfoque similar al que utilizó Michael Mann para su biopic de Muhammad Ali en «Alí», del 2001.

El segundo es la intensidad y crudeza de las escenas de sexo, las cuales son explícitas como pocas veces se han visto en el cine argentino. Desde «El bonaerense», de 2002, es probable que no haya habido escenas tan verosímiles en su ardor.

En conferencia

La película, cuyo desarrollo desde del guión hasta el estreno llevó seis años, es una coproducción con Italia entre las empresas Cactus Cine (Argentina) y Cinedea (Italia).

Belón junto a Marcelo Pitrola, adaptaron el cuento homónimo de la autora venezolana Milagros Socorro, el cual habían adaptado en un cortometraje en 2008. Años después, el director regresa al cuento de forma más libre para tratar temas que le interesaban muy particularmente.

«Hace unos años me contrataron para realizar una serie de televisión basada en cuentos latinoamericanos», relata Belón. «Y de todos los que hice, este fue uno de los que más me gustó. Pensé que estaba bueno para convertir ese corto en largometraje con otras ideas sobre las que quería trabajar. Fui a Caracas, me entrevisté con la autora del cuento y luego me contacté con Leo para este proyecto».

Realizadores y actores en la conferencia de prensa del filme.

Realizadores y actores en la conferencia de prensa del filme.

Según su director, «Sangre en la boca» está enmarcada en el mundo del boxeo pero no habla sobre el boxeo, sino sobre la pasión, sobre cómo lidiar con el paso del tiempo.

Leonardo Sbaraglia estuvo en la película desde el guión, siendo el único en quien su realizador pensó para el papel de Ramón Alvia. «Desde siempre pensamos en Leo para este papel. Es un actor que me encanta, además de ser mi amigo. Me gusta mucho su manera de trabajar, podemos ir construyendo el personaje desde los ensayos y del entrenamiento; él participa mucho en ese desarrollo».

Sobre la construcción de su personaje, Sbaraglia recuerda: «El entrenamiento va cambiando el cuerpo y uno va reaccionando a eso. Eso ayuda a pensar a imaginar al personaje, con Diego «La Joya» Chávez conviví prácticamente cuatro meses y me fueron quedando cosas de él. Hay cosas de él de las que uno se va contagiando. Locomotora Castro nos recibió en su casa y nos contó muchísimo de su infancia, de su carrera. Fueron muy generosos en abrir sus vidas conmigo».

Luego vino el trabajo de construcción entre el actor y el director en charlas y ensayos. «Con Hernán fuimos tratando de encontrar la expresión más adecuada para este personaje, que es un hombre complicado. Puede ser muy candoroso, muy entrañable, pero al mismo tiempo está al final de su vida útil como deportista y este hombre no puede asumirlo. Ramón se ilusiona con que puede empezar de nuevo en lo suyo y la vida le va a poner un muro delante», detalla Sbaraglia.

Eva de Dominici, por su parte, llegó faltando pocos meses para el inicio del rodaje y este papel fue el primero en cine para ella. «En cuanto a Eva, llegué a ella viendo el material de otra actriz», recuerda el director. «Eva aparecía apenas en el material ese que vi, pero me pareció ideal. Y cuando vino al casting lo supimos de inmediato: ella era Déborah. Y fue un salto muy fuerte ya que era la primera película para ella».

Dominici en su primer rol para el cine.

Dominici en su primer rol para el cine.

El tratamiento de la imagen y el sonido (puntos álgidos del filme) fue muy importante según Belón, y se invirtieron varios meses de trabajo en post-producción sólo en esos detalles. “Yo soy montajista de carrera,  y el sonido y la imagen; y el trabajo sobre esos elementos es muy importante para mí”, detalla.

Al ser coproducción, el trabajo de sonido se iba a realizar originariamente en Italia. Los planes cambiaron cuando la película ganó el premio a la postproducción de sonido en «Ventana Sur» el año pasado.

«Gracias a ese premio pudimos contar con el trabajo de José Luis Díaz, que para mÍ es el mejor sonidista de Argentina, y trabajamos semanas en cada golpe, en cada descarga. Cuando vi en un cine la película terminada por primera vez fue muy impactante la fuerza lograda. Tan solo el sonido tiene 4 meses de trabajo», comenta el director.

Sobre el mundo retratado en el filme, Sbaraglia elabora: «No se puede generalizar, pero es un tipo de profesión donde está bastante implícita la violencia. Entonces hay elementos de autodestrucción en muchos boxeadores en la vida real. Desgraciadamente es una realidad. Pero mucha gente lo supera, como el caso de Mike Tyson, que tiene una historia tremenda, pero que ha logrado desde la creación, desde arriba del escenario, exorcizar esa violencia de otra manera. Pero en este personaje esa violencia surge de la frustración, de la impotencia, por no poder asumir aspectos de su vida, pese a haber formado una familia».

Este es el trailer de «Sangre en la boca«:

Mariano Oliveros

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