«Hasta el último hombre»: la guerra de Mel Gibson

El actor de la serie de películas “Mad Max” y “Arma mortal” vuelve a dirigir su quinto largometraje, que al igual que “Corazón valiente” podría cosechar varias nominaciones y premios Oscar.

 

La carrera cinematográfica de Mel Gibson como actor se inició hace unos 40 años en Australia cuando apenas tenía veinte años.

En 1979 adquirió gran notoriedad cuando George Miller lo dirigió por primera vez en “Mad Max”, volviendo a hacerlo en las dos siguientes y exitosas secuelas. La cuarta, presentada en uno de los recientes Festivales de Cannes, fue la única donde no participó.

Siempre como actor Gibson fue dirigido por Richard Donner en cuatro oportunidades en la serie “Alma mortal” (“Lethal Weapon”) entre 1987 y 1998.

Acaba de cumplir 61 años el 3 de enero pasado, contando con unos cuarenta films como actor entre los cuales también se destacan  “Gallipoli” y “El año en que vivimos en peligro”, ambos de Peter Weir, “Hamlet” de Franco Zefirelli y “Traición al amanecer (“Tequila Sunrise”), junto a Michelle Pfeiffer.

Su carrera como director arranca unos quince años más tarde pero, a pesar de ser mucho menor la cantidad de títulos, no deja de ser relevante.

“El hombre sin rostro” (“The Man without a Face”) fue el primero, bien recibido por la crítica y con discreta respuesta en la taquilla. Como su nombre lo sugiere hay aquí un hombre con el rostro desfigurado (el propio Gibson), quien  se relaciona con un niño de 13 años que sueña con pilotear aviones como lo hacía su progenitor. Casi irreconocible a causa de un accidente automovilístico y oculto detrás  de una “parva” de maquillaje, la película logra mostrar con calidez la vinculación de dos seres solitarios que se necesitan mutuamente.

Apenas dos años más tarde vuelve a dirigir y actuar en la que quizás sea la más brillante de sus producciones. “Corazón valiente” (Braveheart”) ganó cinco premios Oscar, incluyendo los dos mayores a mejor película y director. Compone al líder escocés William Wallace, quien a fines del siglo XIII combatió a los ingleses en pro de la liberación de sus tierras en manos de Eduardo I de Inglaterra.  Se trata también de un relato de venganza ya que Wallace sufrió la pérdida de su esposa en manos del rey inglés (Patrick McGoohan). Sophie Marceau compuso a la nuera del rey y entre los actores secundarios merecen mencionarse los nombres de Brendan Gleeson, Ian Bannen y Brian Cox. Pero quizás lo más notable de “Corazón valiente” sean las cruentas escenas de batalla que seguramente influyeron en las que seguidamente se describirán al referirse al estreno de su quinta y más reciente producción como realizador.

Luego de estar inactivo como realizador durante 10 años (la anterior fue “Apocalypto”, referida más adelante) Gibson vuelve a la dirección con “Hasta el último hombre” (“Hacksaw Ridge”). Está basada en la historia real de Desmond T. Doss, quien fue un “field medic” (especie de doctor de campo) durante la segunda Guerra Mundial en la feroz batalla de Okinawa. Lo singular del personaje es que siendo adventista del séptimo día su creencia le impedía portar armas durante la guerra, siendo lo que los norteamericanos denominan “Conscientous Objectors”. La historia tiene particular interés ya que Doss salvó la vida de unas 75 personas y sorprende que nadie la haya llevado antes a la pantalla, aunque según parece era un proyecto de larga data del actor de “Mad Max”.

Mel Gibson dirigiendo a Vince Vaughn en "Hasta el último hombre".

Mel Gibson dirigiendo a Vince Vaughn en «Hasta el último hombre».

La película está dividida en dos (algunos hablan de tres) partes y la que más se destaca es la última que transcurre en el sitio que le da nombre, especie de risco o peñasco que los soldados norteamericanos deben escalar (en verdad subir por una escalera de cuerdas) en pos de ganar la batalla. Este último y extenso tramo de la película, que dura cerca de una hora, es probablemente el más logrado y también el más sangriento, aunque puede adivinarse que su director no buscó regodearse con la violencia sino más bien mostrar los horrores de la guerra.

Casi al inicio del film se asiste a una escena importante en que Tom Doss, padre de Desmond y su hermano Hal, asiste a una pelea entre los jóvenes que casi termina fatalmente y que tendría influencia en la vida del futuro héroe, al que el Congreso le otorgaría la Medalla de Honor al regresar de Okinawa.

Doss padre es protagonizado por el actor Hugo Weaving quien adquirió cierta notoriedad primero en películas australianas y luego en secundarios en “Matrix” y “El señor de los anillos”. Aquí compone a un ex combatiente de la Primera Guerra Mundial, al que el conflicto armado dejó secuelas como su alcoholismo y mal trato. La que más lo sufre es su esposa (Rachel Griffiths) pero también sus hijos. Weaving podría recibir una nominación a mejor actor de reparto y hasta ganar dicho Oscar.

Quien también tiene grandes chances de ser nominado es Andrew Garfield como actor principal, quien se hizo conocer por interpretar dos veces a Spider-Man así como una lucida partcipaciçon en la hermosa “Nunca me abandones” (“Never Let Me Go”) basada en un exitoso libro de Kazuo Ishigura. En Garfield recae el peso mayor del film de Gibson y si bien puede no convencer en los primeros tramos sale a flote en la última parte en una interpretación típica de ganador del Oscar. Lo acompaña bien Teresa Palmer (“Cuando las luces se apagan”) como la enfermera Dorothy Schutte, que luego devendrá su esposa. Vince Vaughn es el sargento Howell con mayor protagonismo durante el entrenamiento de los soldados. Sorprende verlo en un rol más dramático de lo habitual y su actuación no ha sido calificada unánimemente como favorable.

Resulta inevitable la comparación de “Hasta el último hombre” con otras películas anteriores del cine de guerra. Con la que más veces se la relaciona es con “Salvando al soldado Ryan”, no tanto por la temática sino por las escenas de guerra que en el caso de la de Spielberg mostraban con tremenda crudeza las pérdidas de hombres durante el desembarco de Normandía. Algo parecido ocurre en la de Gibson, donde el espectador es impactado con la visión de cuerpos desmembrados (sin piernas o brazos).

Otro film con el que se ha establecido paralelismo ha sido “Full Metal Jacket”/”Nacido para matar”, aunque aquí la semejanza  está en las escenas de entrenamiento que en la de Kubrick están en la primera parte de su película.

Inevitable es la referencia aún a otras películas bélicas como “Pelotón”, “Apocalypse Now”,  “La conquista del honor” & “Cartas desde Iwo JIma” (ambas de Clint Eastwood) y en menor medida “La delgada línea roja”.

Lo que diferencia a la película  de todas las demás es que combina dos temas como la guerra y la fe, aun cuando algunos dirán la religión. Esta última temática no es ajena  a la filmografía de Gibson ya que inevitablemente resulta necesario mencionar “La pasión de Cristo”, su tercer largometraje como director.  Mucho se escribió sobre  cierta connotación religiosa del film del 2004, pero quien esto escribe rescata, aún siendo polémica, la crítica del colega Camilo Lynch cuando calificaba a la película “no como una película antisemita sino una visión sádica de Mel Gibson sobre las últimas horas de la vida de Jesús en la Tierra”.

La vida privada del actor/director daría un vuelco mediático hace algunos años cuando se separó de su esposa luego de tener siete hijos (Milo, el sexto de hecho actúa en “Hacksaw Ridge”), protagonizando varios escándalos a menudo alcoholizado.

No resulta entonces casual que luego del 2004 no actuara durante seis años y dirigiera sólo una vez. “Apocalypto”, historia ambientada en el imperio maya y hablada en ese idioma, tiene momentos donde predomina el regodeo gratuito con la violencia y el dolor, pero lo que “salva” al film son las escenas de masas en las pirámides propias de una gran producción, eclipse incluido. Obsérvese que “Apocalypto” recaudó apenas un diez por ciento de “La pasión de Cristo”,  siendo ambos títulos distribuidos por la misma compañía (Fox). Muy difícilmente alguna película futura dirigida por Gibson alcance los 2,8 millones de espectadores de “La pasión…”, su mayor éxito comercial.

A partir del 2010 actúa en películas relativamente intrascendentes como “La doble vida de Walter” (“The Beaver”) de Jodie Foster, “Machete Kills” de Robert Rodriguez y “Los indestructibles 3”. Pero ahora regresa en su mejor forma con una película (como realizador) que seguramente dará que hablar a la hora de los Globos de Oro y los Oscar.

Este es el trailer de «Hasta el último hombre«:

Fredy Friedlander - Periodista

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