El regreso del Autocine

Nuevas oportunidades para la exhibición.

autocine

La crisis que atraviesa el sector también puede convertirse en una nueva oportunidad de negocio para los exhibidores cinematográficos. Una de las alternativas, que además tiene el plusvalor de apelar a la nostalgia, es el regreso del Autocine.

En tiempos de distanciamiento social para prevenir el Coronavirus, los autocines están viviendo un nuevo auge en aquellos mercados donde continuaron activos como Estados Unidos, Alemania o Corea del Sur. Desde el cierre de las salas a mediados de marzo, sus ventas han llegado a duplicarse. Actualmente se están sumando nuevos proyectos en varios países, incluido Argentina, con miras a comenzar a operar al finalizar el período de cuarentena.

Los primeros autocines (Drive-In), se establecieron en la década de 1930, en Estados Unidos, llegando su época dorada en los años 60, ayudado por el gran crecimiento económico que permitía la comprar de automóviles a gran parte de la sociedad. Había más de 4.000 autocines distribuidos por todo el país del norte, cifra que representaba el 25% de las salas de cine. Pero para los años 70, con el surgimiento del VHS, el aumento del precio del petróleo y en consecuencia la nafta, los autocines comenzaron a perder el interés del público. Esta crisis se vio acrecentada con la construcción de las multipantallas en los centros comerciales, lo que cambiaría radicalmente la manera de consumir cine. Ya para finales de 1980 solo quedaban 2.400 y 348 en 2014.

Pero la necesidad del público por salir (en países donde no hay o son flexibles las cuarentenas), y el hecho de estar en un ambiente seguro, se ha convertido en una nueva oportunidad para el autocine.

En Argentina, son varias las empresas que están brindando la posibilidad de instalar autocines, como una solución a corto plazo para reactivar el negocio. Paulo Brunone, de Bardan Argentina, fue uno de los primeras en ofrecerlo a través de una solución llave en mano, y con una inversión mínima, en el caso de reutiliza los equipos instalados en las salas de cine. Su propuesta se complementaría con venta de comidas para ser consumidas en los autos.

Por su parte, Adrián Ortiz, de Celuloide Digital afirma que desde la empresa está comprometidos, hoy más que nunca, a acompañar al exhibidor en esta difícil situación poniendo al alcance de su mano herramientas únicas, y un certero acompañamiento y diagnóstico, antes de lanzarse a un nuevo modelo como este que hoy está en boca de todo el mundo.

Alejandro Mir, de Xenon, también plantea algunos problemas que deberían sortearse antes de desarrollar un autocine, como pueden ser la pendiente del estacionamiento, la altura en la que estará ubicada la pantalla y sus dimensiones y la inclemencia climática.

Más allá de las locaciones, o las mejoras técnicas que ya están garantizadas en los sistemas de proyección y sonido, el mayor desafío para lograr el resurgimiento del autocine será contar con el apoyo de las distribuidoras, que garanticen el lanzamiento de sus estrenos para estas pantallas.

Por el momento, de lo único que podemos estar seguros, es que al finalizar la cuarentena, la gente buscará entretenerse fuera de sus casas.

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