Andrei Tarkovski, un escultor del tiempo

Por Jorge Luis Scherer

Tarkovski

Tarkovski

En las películas de Tarkovski, llueve mucho. El mar le resulta extraño, es demasiado grande y hasta monótono. Prefiere las cosas pequeñas, por eso ama los arroyos, y también sus sonidos, tan musicales cuando las aguas golpean las piedras. Por eso, dice que le gusta la actitud de los japoneses con la naturaleza, porque se concentran en un espacio limitado para ver en él el reflejo de lo infinito. Ah, y el sonido de los cascos de los caballos cuando trotan, y los bosques de abedules cuando silban y se doblan. Cree que los rusos tienen una comunión ancestral con la naturaleza.
En las películas de Tarkovski, llueve mucho, y los perros son fieles acompañantes del hombre, y los caballos embellecen los campos. Andrei, disfruta de los sonidos : “si solo pudiéramos aprender a escucharlos, el cine no tendría la necesidad de la música”. Para Andrei, Bach es también la perfección de la naturaleza y su música suena en Solaris y utiliza el aria Erbarme Dich (Ten piedad de mí) de La Pasión según San Mateo, en El Sacrificio. “La sensibilidad le es dada a la persona cuando nace y depende de su subsecuente crecimiento espiritual”, dice al comprobar que gente sin instrucción se emociona ante el arte.

En las películas de Tarkovski llueve mucho, y en París, su esposa, Larisa Pavlova, sale al patio para recibir una fuerte lluvia y levanta la cara para sentirla en los ojos y en los ruegos. Esta feliz porque su hijo Andriusha ha podido viajar a París para abrazar a su padre enfermo. Desde que Tarkovski anunció, en conferencia de prensa, que se quedaría en occidente, la posibilidad de reencontrarse con su joven hijo, residente en Rusia, se desvaneció. Pero ahora era distinto, después de cuatro años, las autoridades soviéticas dejaron partir al muchacho, porque el cineasta que nunca predicó ser un disidente, estaba muriendo. “Tuve que llegar a una enfermedad terminal para ver a mi hijo”, escribió.

El Reposo de Andrei Tarkovsky.

El Reposo de Andrei Tarkovsky.

UNA MUERTE INOPORTUNA

Murió a los 54 años, un 29 de diciembre, sobre el fin de año de 1986, el camino del funeral pasaba por hileras de árboles iluminados. La ceremonia en la Iglesia Ortodoxa San Alexander Newski, tenía una imagen austera, en blanco y negro. De fondo se escuchaba un cello, que parecía tener mil cuerdas, interpretando una suite de Bach, el artista era el maestro Vyacheslav Rostropovich, a quien le habían privado de su ciudadanía soviética. En una foto, tomada al poner en descanso su violoncello, se lo ve cuando seca las lágrimas con un pañuelo.
Andrei, fue enterrado en un pedazo de su Rusia, en las afueras de París. El cementerio ortodoxo de Sainte-Genevieve deo-Bois, era parte de la historia de una comunidad rusa que se había afincado hacía unos 50 años. Un jardín, algunos árboles de hojas perennes y macizos de tierra negra y fértil para recibir las lluvias.

CAPTURAR LA INFANCIA

De pie, medio recostado en el marco de la puerta, Andrei Tarkovski se hizo tomar la última fotografía en la casa de su niñez, días después partiría a Italia, y aunque su voluntad fuera otra, jamás regresó. “¿ Quién sabe si mi infancia no sigue dentro de mí?. No puedo pensar que se ha ido “. Eligió la infancia como el período más importante de su vida. Sus padres se separaron cuando él tenía cuatro años y su hermana Marina dos. Su padre, el poeta lírico Arseni Tarkovski, quiso llevarlo con él, pero el pequeño Andrei prefirió quedarse con su madre. En esa casa, a 90 kms. de Moscú, en el medio del bosque, con tres mujeres: su mamá, la hermana y la abuela, Andrei supo de lluvias, árboles, caballos, y de la “disfrutable soledad”. Pero en los tiempos de la guerra, llegó al hogar el hambre y el miedo. La familia toda temía por su padre que fue enviado al frente, y sus cartas dejaron de llegar, hasta que un día regresó sin una pierna. Cuatro de los poemas de Arseni están narrados en su película El Espejo. Su padre, le sobrevivió tres años, murió en 1989. Por su madre, fue la última vez que lloró.”Sucedió lo mejor, para que no sufriera más. Lloré por egoísmo, porque me iba a sentir muy solo”.

La infancia de Ivan

La infancia de Ivan

LA OTRA INFANCIA, LA DE IVAN

Su primer largometraje, La Infancia de Iván, comienza con un primer plano de un chico alegre que mira desde las ramas de un árbol joven. Está rodeado de árboles vitales, flexibles. Y como bien lo dice Chris Marker, en Un día en la vida de Andrei Arsénevich (1999), es como una predestinación que en el primer plano de su último filme, El Sacrificio, aparezca un niño junto a un árbol seco, rígido.¿ Tendría presente Tarkovski el mensaje del difunto Boris Pasternak?. En una sesión de espiritismo se había comunicado con el espíritu del gran escritor ruso, quien le dijo que solamente rodaría siete películas, pero todas importantes. El Sacrificio, era la séptima, la que en la voz de su protagonista Alexander dice que el mundo ha perdido todo el misterio y la magia, y que el habla se ha vuelto un mero parloteo.
La Infancia de Ivan, gana el León de Oro en el Festival de Venecia. El mundo intelectual comunista se divide. Sartre, escribía que era “profundamente rusa y revolucionaria”, la comparaba con Los 400 golpes de Truffaut. Desde Italia, Alberto Moravia, la veía elitista y burguesa. Tarkovski, vio honestidad en la de Moravia: “Deshizo mi primer filme piedra sobre piedra. Me dio placer leerlo. Es agradable que te critiquen con un nivel tan elevado, tan profesional”.

RESPUESTAS

¿Qué es el arte?, le preguntan a Tarkovski para el documental del director italiano Donatella Baglivo, Un Poeta en el Cine (1984).
“Antes de responder qué es el arte, debemos preguntarnos por el hombre en el universo. La búsqueda de lo espiritual, el arte es un modo de alcanzar lo espiritual. Los artistas existen porque el mundo no es perfecto. Si fuese perfecto, el arte sería inútil, ya no buscaría la armonía, sino que viviría en ella”.

¿Y el amor?. “Es una catástrofe. No me gusta estar enamorado, es como una gran enfermedad. Yo no soy feliz cuando estoy enamorado.

¿Y la muerte?. “Para mi no existe. Una vez soñé que estaba muerto, me sentía libre, lleno de luz…Tal vez cuando me enfrente a ella, piense diferente”.

La pobreza y la riqueza: “He pasado hambre durante la guerra, la pobreza es humillante. Yo no tengo necesidad de ser rico, mis necesidades son simples. La riqueza cambia a los hombres por dentro, quieren proteger su riqueza y se convierten en sus esclavos”.

CAPTURAR EL TIEMPO

Andrei Tarkovski, observa al escultor que arranca trozos de piedra, que pule el metal , que deshecha pedazos de madera, y va formando figuras. Él también se siente un escultor, dice que el director de cine corta y arranca trozos de tiempo, que el cine es el primer arte que captura el tiempo, no como una abstracción sino como una realidad. Y escribe ese libro maravilloso: Esculpir en el Tiempo.
Como para Ingmar Bergman el primer plano es una figura esencial, para Tarkovski es el travelling, esos movimientos de cámara que no sólo toman un espacio, un decorado y el actor moviéndose en su interior, ese travelling atrapa la duración de ese instante, del sentimiento que se expresa en la historia.
Tarkovski, tiene un amor especial por las ruinas, porque estas tienen todo que ver con la memoria del tiempo. Piensa que la memoria no puede existir sin el tiempo y que la memoria es un concepto espiritual.
En sus películas solemos ver paredes derruidas, cañerías con mohos , muebles cubiertos por el polvo, y muchas veces aguas estancadas. Para él son signos de belleza, como en la concepción japonesa que sostiene que el tiempo ayuda a conocer la esencia de las cosas. Los japoneses lo llaman “Saba”, que significa “herrumbe”.

ANDREI RUBLIOV

ANDREI RUBLIOV

ANDREI RUBLIOV

André Malraux, en una visita oficial a la Unión Soviética, quedo asombrado al ver algunas secuencias de Andrei Rubliov. A su regreso a Francia, no dejó de hablar de la maravilla que había visto. La película quedó terminada en 1966. Del Festival de Cannes la pidieron para la muestra oficial, pero las autoridades soviéticas prohibieron su exhibición. Tres años después, a las cuatro de la mañana del último día de la muestra, en ese mismo Festival de Cine, se pasó casi a escondidas. Ganó el premio de la prensa internacional (FIPRESCI), el único que podía obtener en esas instancias. Recién en 1971 se autorizó su exhibición en cines.
Tarkovski, dice que Rubliov es “el Giotto de la pintura rusa”. En la antigua Rusia, los pintores de íconos eran llamados “iconógrafos”, porque sus imágenes contaban historias, como si estuvieran escritas. Los íconos se veian como los libros de los que no saben leer, la Biblia de los pobres. El célebre ícono de “La Trinidad”, de Rubliov, es hijo de la fe. Y Rubliov dice que “la fe se saca del fondo del alma”. Tarkovski, sigue el peregrinar de Rubliov y coloca la cámara por encima del personaje, desde el cielo contempla a la tierra. Cuando un joven mentiroso dice conocer el secreto de hacer una campana, todo un pueblo se lanza al prado o cruza el angosto río para saber del misterio. El plano general que domina la escena, es uno de los espectáculos más valiosos que tuvo el cine.
El blanco y negro en Rubliov, como en otras películas de Tarkovski, concentra a la verdadera esencia de la película. “El blanco y negro es más expresivo- dice totalmente convencido. El color distrae al espectador y hace que se pierda el realismo. El Neorrealismo italiano no hubiera existido en películas color, hubiera sido antinatural”.

LA PINTURA

Quien fuera su compañero de estudios de cine en Moscú, Mijail Romadin, cuenta que Andrei adoraba la pintura, pero no se dejaba influir directamente por ella. Evitaba trazar paralelismos entre las formas artísticas y procuraba aislar el lenguaje cinematográfico. Recuerda que le interesaba mucho Giuseppe Arcimboldo, Georges de La Tour, y de los contemporáneos: Magritte, Dalí y los escultores Giacometti y Henri Moore.
Chris Marker, en su documental sobre Tarkovski, dice que cuando filmaba un cuadro, se concentraba como si fuera la toma más complicada. Otros directores suelen delegar esta tarea que para Andrei era fundamental
En La infancia de Iván, Tarkovski introduce ,en sus referencias pictóricas, el grabado “Apocalipsis”, de Alberto Durero. En Andrei Rubliov, se aprecian varios de los íconos importantes de este artista del medioevo, que fue canonizado dos años después de la muerte de Tarkovski. En el final de Rubliov, deja de lado la narración, que se convierte en un poema sobre los íconos de este artista.
En Solaris, el cuadro es “Los cazadores en la nieve” de Brueghel, en Nostalgia, “La madonna del parto” de Piero Della Francesca, y en El Sacrificio apela a íconos rusos mientras hojea un libro de arte y la maravillosa Adoración de los Magos de Leonardo.

Tarkovski con Tonito Guerra

Tarkovski con Tonito Guerra

AMIGOS Y DETRACTORES

Tarkovski no fue hombre de muchos amigos. El cineasta Krzysztof Zanussi y el gran guionista italiano Tonino Guerra, se encuentran entre los más íntimos amigos de la época en occidente, es decir, en los últimos cuatro años de su vida. Los admiradores cercanos, se pueden contar en decenas, pero no era fácil el acceso para una amistad. Tarkovski, este hombre que creaba un cine espiritual, solía construir un muro para preservar su amada soledad. No le gustaba estar con la gente. Sin llegar a ser descortés fue visto por muchos como insociable. Incluso en los tiempos de prolongadas internaciones para someterse a las curaciones contra el cáncer, trataba por todos los medios de no recibir visitas, alegando que necesitaba estar consigo mismo. Tarkovski, tampoco era un hombre que se callara ante el cine de sus colegas, aunque tuvieran una gran historia por detrás. Decía que Eisenstein hizo un cine de manera literaria y que sus montajes eran novelísticos, y rechazaba la manera que tenía de utilizar la pantalla para codificar fórmulas intelectuales.

Pero no sólo amigos y admiradores había cosechado en la vida. Desde su opera prima La infancia de Iván, comenzó a recibir críticas por hacer un cine esteticista y arrogante. Pero por ese retrato tan particular que hace de su propia familia en El Espejo (1975), fue tachado de elitista y solipsista , y las autoridades de la cinematografía rusa la catalogaron de tercera categoría, lo que significaba restricciones en la exhibición, pocas salas, y bajos honorarios para el realizador. Ese fue un punto crucial en su vida, cuando estuvo a punto de abandonar el cine comenzó a recibir cartas agradeciéndole la película, y eso lo volvió a animar.
En mayo de 1983, en el Festival de Cannes, Bresson había declarado que deseaba la Palma de Oro por “Dinero”, Tarkovski también la deseaba, por Nostalgia, pero ambos recibieron un premio “Por la Labor Creativa”. Esto enojó mucho a Tarkovski quien acusó a Sergei Bondarchuk como un enviado desde Rusia para desacreditarlo.

Andrei Mijalkov-Konchalovski, fue uno de sus mayores detractores. Dice Konchalovski, que siendo uno de los guionista de Andrei Rubliov, empezó a notar falsedad en la excesiva importancia que se atribuía Tarkovski como director.”A él no le interesaba de cómo sería percibida una escena por el espectador, su única preocupación era cómo le afectaba a él”. Konchalovski se quejaba también por las instrucciones que le daba a los actores para que interpretaran sin emociones. Cuando el Comité Estatal de Cinematografía le exigió a Tarkovski que hiciera cortes en Rubliov, Konchalovski avaló al Comité y Tarkovski le contestó: “No has entendido nada”.
Las actitudes creativas de estos directores se habían distanciado en forma irreconciliable. Se rechazaban mutuamente todo lo que hacían.
Konchalovski decía que Andrei creia tener un poder mesiánico, que era prisionero de su propio talento.
Indudablemente, Konchalovski no supo ver ese cine diferente, como tampoco supo ver el de Zanussi, y seguramente tampoco el de Bresson y Antonioni. Siguió pensando que el único método de actuación es el de la escuela de Stanislavski. Tampoco entendió Konchalovski, que una toma puede penetrar en el mundo de los sueños, como si vio Bergman en el cine de Tarkovski.

VIAJANDO CON AMIGOS

Contaba ZANUSSI ,que durante diez años estuvo encontrándose con Tarkovski en diferentes festivales de cine, pero cuando empezó la filmación de Nostalgia en Italia, ahí recién comenzó la gran amistad.
Pero lo más recordable es una aventura que vivieron juntos cuando fueron invitados a un festival de cine en los Estados Unidos y recorrieron el país en auto. Pararon en el famoso Monument Valley, donde John Ford filmó La Diligencia y otros westerns, e hicieron apuestas sobre quien de ellos vendría primero a filmar en ese lugar.

En 1976, TONINO GUERRA fue a Rusia para invitarle a Italia. Tarkovski recien pudo viajar en 1979. En Roma le presentaron a Fellini, Antonioni, Sergio Leone, Rosi, y Lizzani, entre otros. Tarkovski no tardó demasiado en volver a ese país que adoró por el calor y la espontaneidad de la gente. Los franceses le resultaban de un racionalismo cartesiano. La RAI y Mosfilm, habían llegado a un acuerdo para que Andrei buscara locaciones para el proyecto de Nostalgia. Tonino Guerra se convirtió en su amigo afectuoso, Andrei lo admiraba por sus guiones, especialmente el de La Aventura (1960) de Antonioni, que consideraba una de las mejores películas de la historia del cine. Juntos recorrieron Italia, mientras filmaban el documental TEMPO DI VIAGGIO, que tiene la autoría de ambos, y trata de la recorrida, sus conversaciones sobre cine o algo tan simple como verlos comer pastas, langostinos y sandia , sentados a una mesita en el medio de la calle en un pintoresco pueblito.
Mientras observan mosaicos bizantinos y arquitectura barroca, o tomando café en la casa de Tonino, hablan de cine. Tarkovski dice que con la película muda La Tierra (1930) el ruso Alexander Dovzhenko se convirtió en un verdadero poeta del cine. Que Vigo fundó el cine francés . Que tiene devoción por el cine de Bergman, Antonioni y Bresson. “De Fellini, me gusta su amor por la gente”.

El hombrecito

El hombrecito

EL SACRIFICIO

Hacia Fines de 1985 el cáncer lo tiene a maltraer. Está muy preocupado porque quiere terminar la que considera su película más importante. El Sacrificio se filmó en la isla sueca de Gotland, en medio del Báltico. Tarkovski, seguía las premisas estéticas de Aristóteles, llevar la historia a un solo día solar, desde que sale el sol hasta que vuelve a salir. Con esta película exhibe su pensamiento de que un hombre antes de cambiar el mundo, debería cambiar su propio mundo interior. El personaje de Erland Josephson, Alexander es su alter ego y el hijo (el hombrecito) metaforiza la esperanza. Alexander sacrifica todo lo que tiene por salvar el mundo, y le dice a Dios: “Te daré todo lo que tengo, mi familia, mi casa”. En esos días sucede el desastre de Chernobil. Tarkovski, terminó de filmar y vuelve a la clínica con una metástasis en los huesos. Luego, la actriz Marina Vlady lo recibe en su casa para que descanse y empiece a montar la película. El presidente Miterrand le escribe a Gorbachov para que le otorguen un permiso al hijo para que pueda viajar y vea a su padre. Se reencuentran después de cuatro años. Sven Nykvist y el equipo que colaboró en la edición de El Sacrificio, le llevan la película terminada en un video. Tarkovski y su hijo, tomados de la mano, la miran desde la cama, él se ha puesto un pañuelo en la cabeza y pregunta si no parece un pirata. “En el principio fue el Verbo, pero tu eres mudo como un pez”, le dice Alexander a su hijo mudo. Al final de la película su hijo pregunta: “En el principio era el Verbo ¿Por qué papá?.
Tarkovski le dedica el filme a Andriusha, su hijo, “con esperanza y confianza”. Andriusha, recuerda cuando en Rusia caminaba con su padre y tenían largas conversaciones. Dice: “el niño de la película soy yo y Alexander mi padre. Siempre me estaba contando algo. A veces lo comprendía y otras no. Recordaré todo eso hasta el final de mis días”.

Nostalgia

Nostalgia

UN ÁRBOL CRECE EN RUSIA

Antes de partir de su amada tierra ,en 1982, Andrei Tarkovski recorrió la casa de su niñez y plantó un árbol. Su mayor deseo era regresar, siempre había pregonado que el arte debe ser nacional, que el artista solo puede expresar magistralmente aquello que conoce bien, pero cuando le hace decir a Erland Josephson en Nostalgia:”La libertad no nos sirve si no podemos mirarnos a los ojos”, es `porque el hombre de fe entró en duda. Se sintió parte de esa gente de la que siempre gustó, la que es incapaz de adaptarse pragmáticamente a la vida. La de los poetas. “La poesía es para mi una forma de ver el mundo, una forma especial de relacionarse con la realidad”. Y creyó que un artista nunca es libre, que siempre está atado a sus dones, a su vocación.
En las películas de Tarkovski siempre llueve, hay perros fieles a los hombres, caballos que embellecen los campos, suele estar la música de Bach, y si se encuentra un árbol seco, estará la esperanza de que brotará de nuevo.

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